Nuestra
historia,
la historia de
nuestro padre

Mena es una empresa familiar, una historia de dedicación, perseverancia y amor por el servicio que ofrecemos.

Todo empezó con nuestro padre, Francisco Mena Margalef (1937-2023), que dedicó toda su vida profesional al sector funerario. De muy joven, ingresó como contable en una fábrica de artículos funerarios en Móra d’Ebre. A medida que los años pasaban fue forjando relaciones con las personas que conformaban el corazón del sector funerario: los carpinteros de los pueblos. Así, se convirtió en vendedor de ataúdes y artículos funerarios a escala nacional.

El siguiente paso en su viaje lo llevó en Capçanes, donde decidió hacer un salto y establecer su propia fábrica de ataúdes. Durando casi cuatro décadas, esta fábrica fue el epicentro de su vida.

Sin embargo, como en todas las historias, llegó un momento de cambio. La entrada de productos funerarios extranjeros más mecanizados y con precios competitivos desafió el camino que Francisco había trazado. Pero en lugar de ceder, supo que era hora de evolucionar. Así se condujo la empresa hacia el ámbito de los servicios funerarios, sirviendo a las comunidades próximas.

Teniendo en cuenta las necesidades de las poblaciones medias y pequeñas del territorio, la empresa se enfocó en las salas de velatorio, céntricas y accesibles, que se han convertido en un lugar de apoyo en momentos difíciles, encarnando su compromiso con la comunidad.

La empresa que Francisco construyó es un reflejo de su espíritu: independiente, arraigada y profundamente comprometida. En un mundo donde las grandes corporaciones y grupos multinacionales dominan el mercado, él eligió un camino diferente. Mantuvo su empresa pequeña y conectada con la tierra que le vio crecer, evitando la trampa de la poca personalidad y la desconexión.

Desde hace 15 años, su hija y un equipo de colaboradores seguimos su legado con humildad y orgullo. Continuamos sirviendo nuestras comunidades, honrando la tradición y la dedicación que nuestro padre nos dejó.